Anhelo tu aire, todo en tí divino. El fuego que nos abrasa el pecho, la más fastuosa de las luces que iluminan en mundo. El encontarte, el estar contigo. El don más preciso. El amor eterno, el espíritu de la ilusion. Para quien vive apasionado no hay dolor lo suficientemente fuerte que quiebre su alma.
Cáe pero levantate!!!!
Lucha sin parar!!!
Ashire- Corre-, sigue corriendo por el mundo anunque te tumbe
Tu siempre serás mucho más fuerte
Disfruta de los tuyos...
...Goza con tus ilusiones
Que cada día con el que amanezcas recuerdes que tienes un ben motivo, pero sobre todo justo para luchar.
Destierra tus innecesarios deseos de avaricia, lucha hasta estar satisfecho
Sólo quien abraza mucho la estupidez no encontrará freno y acabará por destruirse, lo malo es que arrastre a alguien con él
SEGUID POR AQUÍ SI GUSTÁIS A LOS SALONES DE ESTE GRANDIOSO TEMPLO Toda opinión, delicado refinamiento del entendimiento e intelecto humano, es bien recibida. Hablad con el corazón libre y guiado por la verdad...
viernes, diciembre 14, 2007
miércoles, diciembre 12, 2007
Bebo veneno sobre tu pecho, y me sabe a fresa, al calor de mis besos fantasma perdidos que se llevó el viento... Díme tu el resto con rosa y una toga
Entre la espiral de brumas el cruzado llorró amargado
Sostuvo su espada con fuerza, clavando la mano
Y apretó el escudo contra su pecho firme
Alzó la vista al cielo y a su alma
El orgulloso yelmo cubrió su rostro
La batalla lo llamaba
Siempre lo hacía
Y ya más al tiempo 10 años ha
Casa que no veía, su sangre afligida
El servicio a la causa
La fe con la suya propia
Perdido entre albores de amanecer
Destruyendo los rostros en su recuerdo
Las blancas tallas sacras
La negra virgen de corazón dolido
Un llanto en el averno
Y ángeles caidos no contados
La legión de su infamia
La amargura del amor frustrado
La pasion forjada en su pecho
una prisión de hierro
Un anillo en su cuello
Bronce en su piel
Y comn la muerte tras su sombra
Que cae la noche pura
Ultrajada Luna
Una guadaña de estrellas
Cortas el cielo cometa
Yaces en sigilo
Sin ruido por el grito secreto
Macerado en la bodega del buen vino
Donde la uva se toma
donde el alcohol fermenta
Una gota de vino, por el alma de su espada
Corriendo hasta la punta, sangre derramada
Dos cabezas en su alforja
El cazador consagado en herejías
Una guantelete de pelte en tu mejilla
La roja marca de la mano
Caudillos de ejércitos perdidos
Las legiones del desfiladero
Los ojos de la musa, prendidos de tu alma
Las voces de los niños
Los clamores de mujeres y hombres
Los fantasmas de la guerra
Las huestes del viajero
Un eterno camino por el desierto
Hasta el oasis de tu paraíso
En tu pecho se sobrecoje el alma
La leche de la vida, que juega con la magia
Un camino celeste, harto repetido
La muerte desde dos mil torreones
dieez mil espadas sobre tu pecho
Sostuvo su espada con fuerza, clavando la mano
Y apretó el escudo contra su pecho firme
Alzó la vista al cielo y a su alma
El orgulloso yelmo cubrió su rostro
La batalla lo llamaba
Siempre lo hacía
Y ya más al tiempo 10 años ha
Casa que no veía, su sangre afligida
El servicio a la causa
La fe con la suya propia
Perdido entre albores de amanecer
Destruyendo los rostros en su recuerdo
Las blancas tallas sacras
La negra virgen de corazón dolido
Un llanto en el averno
Y ángeles caidos no contados
La legión de su infamia
La amargura del amor frustrado
La pasion forjada en su pecho
una prisión de hierro
Un anillo en su cuello
Bronce en su piel
Y comn la muerte tras su sombra
Que cae la noche pura
Ultrajada Luna
Una guadaña de estrellas
Cortas el cielo cometa
Yaces en sigilo
Sin ruido por el grito secreto
Macerado en la bodega del buen vino
Donde la uva se toma
donde el alcohol fermenta
Una gota de vino, por el alma de su espada
Corriendo hasta la punta, sangre derramada
Dos cabezas en su alforja
El cazador consagado en herejías
Una guantelete de pelte en tu mejilla
La roja marca de la mano
Caudillos de ejércitos perdidos
Las legiones del desfiladero
Los ojos de la musa, prendidos de tu alma
Las voces de los niños
Los clamores de mujeres y hombres
Los fantasmas de la guerra
Las huestes del viajero
Un eterno camino por el desierto
Hasta el oasis de tu paraíso
En tu pecho se sobrecoje el alma
La leche de la vida, que juega con la magia
Un camino celeste, harto repetido
La muerte desde dos mil torreones
dieez mil espadas sobre tu pecho
Es hora de coger las rosas del jardín mi capitán. La oda es tu bandera, la mía sus ojos almendra por un canto de musa cómica
El plan del demiurgo sobre voces de papel. Ya está perpetrado el camino del arquitecto de torres. Buye la fragua del guerrero con el hábito implacable del caer del martillo. Y así con este sonido las voces se avivan. Los cíclopes gritan. Mil artesanos en sus requerimientos de gremios. Hilando y anillando, la parca de las cotas de malla. El restallar del horno, y las chispas de las brasas del tizón ardiente.
Arde la piel que te quema la garganta
Los ojos que lloran no por las ardientes ráfagas
El amor de la madre de la flecha saetera
El talismán de tus inquietudes
El rubí de tu pecho
El brillo en tus ojos
Ardientes desde la calavera del desierto
Un grito desde una garganta desgarrada
Mil voces cantan coros
Dios mil proclaman los evangelios
¿Sabes ya acaso cuántos salmos?
Incienso y Mirra
El oro lo derrite el fuego
Solo una gota de avarica
Mil reyes en sus tronos coronados
El llanto de una reina por el padre de su hija
Su grito ante las paredes de piedra
Las espadas cruzadas sobre tu tumba
El llanto por la reina de una celeste guerra
Perdidos en el tiempo
Saltando entre eones
Los caminantes de un ejército de la rosa
Mordida entre sus bocas
como un puñal pirata que te corta las mejillas
Un hilo vermellos arquera de cristal
sangre en mi túnica que mancha las alforjas
la vendimia quemada al calor del fuego
Quedamos velos de azucenas y rosas
Y el agua del rio que envuelve tus pies hasta los tobillos
Arde la piel que te quema la garganta
Los ojos que lloran no por las ardientes ráfagas
El amor de la madre de la flecha saetera
El talismán de tus inquietudes
El rubí de tu pecho
El brillo en tus ojos
Ardientes desde la calavera del desierto
Un grito desde una garganta desgarrada
Mil voces cantan coros
Dios mil proclaman los evangelios
¿Sabes ya acaso cuántos salmos?
Incienso y Mirra
El oro lo derrite el fuego
Solo una gota de avarica
Mil reyes en sus tronos coronados
El llanto de una reina por el padre de su hija
Su grito ante las paredes de piedra
Las espadas cruzadas sobre tu tumba
El llanto por la reina de una celeste guerra
Perdidos en el tiempo
Saltando entre eones
Los caminantes de un ejército de la rosa
Mordida entre sus bocas
como un puñal pirata que te corta las mejillas
Un hilo vermellos arquera de cristal
sangre en mi túnica que mancha las alforjas
la vendimia quemada al calor del fuego
Quedamos velos de azucenas y rosas
Y el agua del rio que envuelve tus pies hasta los tobillos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)