viernes, diciembre 14, 2007

Anhelo tu aire, todo en tí divino. El fuego que nos abrasa el pecho, la más fastuosa de las luces que iluminan en mundo. El encontarte, el estar contigo. El don más preciso. El amor eterno, el espíritu de la ilusion. Para quien vive apasionado no hay dolor lo suficientemente fuerte que quiebre su alma.

Cáe pero levantate!!!!

Lucha sin parar!!!

Ashire- Corre-, sigue corriendo por el mundo anunque te tumbe

Tu siempre serás mucho más fuerte

Disfruta de los tuyos...

...Goza con tus ilusiones

Que cada día con el que amanezcas recuerdes que tienes un ben motivo, pero sobre todo justo para luchar.

Destierra tus innecesarios deseos de avaricia, lucha hasta estar satisfecho
Sólo quien abraza mucho la estupidez no encontrará freno y acabará por destruirse, lo malo es que arrastre a alguien con él

miércoles, diciembre 12, 2007

Bebo veneno sobre tu pecho, y me sabe a fresa, al calor de mis besos fantasma perdidos que se llevó el viento... Díme tu el resto con rosa y una toga

Entre la espiral de brumas el cruzado llorró amargado

Sostuvo su espada con fuerza, clavando la mano

Y apretó el escudo contra su pecho firme

Alzó la vista al cielo y a su alma

El orgulloso yelmo cubrió su rostro

La batalla lo llamaba

Siempre lo hacía

Y ya más al tiempo 10 años ha

Casa que no veía, su sangre afligida

El servicio a la causa

La fe con la suya propia

Perdido entre albores de amanecer

Destruyendo los rostros en su recuerdo

Las blancas tallas sacras

La negra virgen de corazón dolido

Un llanto en el averno

Y ángeles caidos no contados

La legión de su infamia

La amargura del amor frustrado

La pasion forjada en su pecho

una prisión de hierro

Un anillo en su cuello

Bronce en su piel

Y comn la muerte tras su sombra

Que cae la noche pura

Ultrajada Luna

Una guadaña de estrellas

Cortas el cielo cometa

Yaces en sigilo

Sin ruido por el grito secreto

Macerado en la bodega del buen vino

Donde la uva se toma

donde el alcohol fermenta

Una gota de vino, por el alma de su espada

Corriendo hasta la punta, sangre derramada

Dos cabezas en su alforja

El cazador consagado en herejías

Una guantelete de pelte en tu mejilla

La roja marca de la mano

Caudillos de ejércitos perdidos

Las legiones del desfiladero

Los ojos de la musa, prendidos de tu alma

Las voces de los niños

Los clamores de mujeres y hombres

Los fantasmas de la guerra

Las huestes del viajero

Un eterno camino por el desierto

Hasta el oasis de tu paraíso

En tu pecho se sobrecoje el alma

La leche de la vida, que juega con la magia

Un camino celeste, harto repetido

La muerte desde dos mil torreones

dieez mil espadas sobre tu pecho

Es hora de coger las rosas del jardín mi capitán. La oda es tu bandera, la mía sus ojos almendra por un canto de musa cómica

El plan del demiurgo sobre voces de papel. Ya está perpetrado el camino del arquitecto de torres. Buye la fragua del guerrero con el hábito implacable del caer del martillo. Y así con este sonido las voces se avivan. Los cíclopes gritan. Mil artesanos en sus requerimientos de gremios. Hilando y anillando, la parca de las cotas de malla. El restallar del horno, y las chispas de las brasas del tizón ardiente.

Arde la piel que te quema la garganta

Los ojos que lloran no por las ardientes ráfagas

El amor de la madre de la flecha saetera

El talismán de tus inquietudes

El rubí de tu pecho

El brillo en tus ojos

Ardientes desde la calavera del desierto

Un grito desde una garganta desgarrada

Mil voces cantan coros

Dios mil proclaman los evangelios

¿Sabes ya acaso cuántos salmos?

Incienso y Mirra

El oro lo derrite el fuego

Solo una gota de avarica

Mil reyes en sus tronos coronados

El llanto de una reina por el padre de su hija

Su grito ante las paredes de piedra

Las espadas cruzadas sobre tu tumba

El llanto por la reina de una celeste guerra

Perdidos en el tiempo

Saltando entre eones

Los caminantes de un ejército de la rosa

Mordida entre sus bocas

como un puñal pirata que te corta las mejillas

Un hilo vermellos arquera de cristal

sangre en mi túnica que mancha las alforjas

la vendimia quemada al calor del fuego

Quedamos velos de azucenas y rosas

Y el agua del rio que envuelve tus pies hasta los tobillos