jueves, octubre 11, 2007

«Memoria histórica» ni es memoria ni es historia. Lo que se llama «memoria histórica» o «colectiva» no es tal cosa, sino una versión, o versiones, creadas por publicistas, patriotas, activistas políticos, periodistas o hasta por algunos historiadores interesados. Se trata esencialmente de mitos o leyendas creados acerca del pasado. Pueden tener alguna dosis de verdad empírica, o ninguna. La memoria es individual y subjetiva, nunca es «histórica» o «colectiva» como tal. La historia, en cambio, no se basa en memorias individuales subjetivas, sino en la investigación intelectual de los datos empíricos que sobreviven del pasado. Hay algunos estudiosos e investigadores que están excavando fosas y llevando a cabo investigaciones serias. Eso es siempre importante, y en cuanto es investigación seria debe ser aplaudida. Pero esto es totalmente diferente de querer imponer una versión sesgada y partidista, que rechaza los resultados de la investigación. «Revisionismo» es una palabra empleada muy mal, actualmente en España, para describir a los que disienten de la corrección política. La verdad es que una «revisión» es la función de la mayor parte de la investigación seria. Si no se quieren descubrir datos nuevos que pueden enriquecer y «revisar» nuestro entendimiento, ¿por qué investigar? Pero la versión meramente politizada de la promoción de la «memoria histórica» no quiere revisar sino repetir e imponer una versión. El movimiento político sencillamente no tiene interés en la historia, y así no se trata de su revisión sino de su politización o anulación.





PARA QUE NUNCA SE DEJE DE RECORDAR QUE LUCHAR POR LA LIBERTAD SIEMPRE ES:

1/ Concienciarse de la falta de descanso, siempre hay frentes de batalla
2/ Los tiempos del héroe clásico han muerto, es hora de mano firme. Y piedad solo para el justo traidor confeso
3/ Nunca olvides el rostro agradecido de la sangre del inocente avasallado
4/ No te enjuagues las lágrimas, ni te den vergüenza. Conmoverse es el bálsamo que nos recuerda la verdad

martes, octubre 09, 2007

LA INFAMIA MANTENIDA POR TANTOS AÑOS, Y EL PULSO DE UN HÁBIL CIRUJANO QUE VA DESVELANDO LOS RECOVECOS HASTA LIMPIAR DE INTERFERENCIAS EL TRASFONDO

SON LAS HIJAS E HIJOS DE CLÍO- DEFENSORES DE LA VERDAD


"AMIGO DE SÓCRATES, PERO SIEMPRE MAS AMIGO DE LA VERDAD"
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EL OLVIDO OFICIAL

Después de tanta memoria...


JULIÁN CASANOVA 20/09/2007



Los pasados traumáticos, de guerras y dictaduras, suelen provocar conflictos entre diferentes memorias, individuales y de grupos, entre distintas maneras de mirar a la historia. Aunque a muchos españoles les parece que eso de tener memorias divididas y enfrentadas sólo nos pasa a nosotros, en realidad esa fractura ha ocurrido y ocurre en todos los países que sufrieron regímenes políticos criminales, como la Alemania nazi, la Rusia estalinista, las dictaduras militares del Cono Sur o la España de Franco. En esos casos, como declaró hace ya dos décadas el historiador conservador alemán Ernst Nolte a propósito del nazismo, el pasado no quiere irse. Y la memoria histórica, lejos de ser un terreno neutro, se convierte en un campo de batalla cultural, de apropiación de símbolos, y político. En ello estamos ahora en España, más de treinta años después de la muerte de Franco.


La sociedad que salió del franquismo y la que creció en las dos primeras décadas de la democracia mostraron índices elevados de indiferencia hacia la causa de las víctimas de la Guerra Civil y de la dictadura. Por diversas razones, ampliamente debatidas, la lucha por desenterrar el pasado oculto, el conocimiento de la verdad y la petición de justicia nunca fueron señas de identidad de la transición a la democracia en España, pese al esfuerzo de bastantes historiadores por analizar aquellos hechos para comprenderlos y transmitirlos a las generaciones futuras.

España estaba llena de lugares de la memoria de los vencedores de la Guerra Civil, con el Valle de los Caídos en primer plano, lugares para desafiar "al tiempo y al olvido", como decían los franquistas, homenaje al sacrificio de los "héroes y mártires de la Cruzada". Los otros muertos, las decenas de miles de rojos e infieles asesinados durante la guerra y la posguerra, no existían. Pero ni los gobiernos ni los partidos democráticos parecían interesados en generar un espacio de debate sobre la necesidad de reparar esa injusticia. Y tampoco había una presión social fuerte para evitar ese olvido oficial de los crímenes de la dictadura franquista.





Todo eso empezó a cambiar, lentamente, durante la segunda mitad de los años noventa, cuando salieron a la luz hechos y datos desconocidos sobre las víctimas de la Guerra Civil y de la violencia franquista, que coincidían con la importancia que en el plano internacional iban adquiriendo los debates sobre los derechos humanos y las memorias de guerras y dictaduras, tras el final de la guerra fría y la desaparición de los regímenes comunistas de Europa del Este. Surgió así una nueva construcción social del recuerdo. Una parte de la sociedad civil comenzó a movilizarse, se crearon asociaciones para la recuperación de la memoria histórica, se abrieron fosas en busca de los restos de los muertos que nunca fueron registrados, y los descendientes de los asesinados por los franquistas, sus nietos más que sus hijos, se preguntaron qué había pasado, por qué esa historia de muerte y humillación se había ocultado y quiénes habían sido los verdugos. El pasado se obstinaba en quedarse con nosotros, en no irse, aunque las acciones para preservar y transmitir la memoria de esas víctimas, y sobre todo para que tuvieran un reconocimiento público y una reparación moral, encontraron muchos obstáculos. Con el Partido Popular en el poder, no hubo ninguna posibilidad. Mientras tanto, en esos años finales del siglo XX y en los primeros del XXI, varios cientos de eclesiásticos "martirizados" durante la Guerra Civil fueron beatificados. Todo seguía igual: honor y gloria para unos y silencio y humillación para otros.




La llegada al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero abrió un nuevo ciclo. Por primera vez en la historia de la democracia, una democracia que cumplía ya treinta años, el poder político tomaba la iniciativa para reparar esa injusticia histórica. Ése era el principal significado del proyecto de ley presentado a finales de julio de 2006, conocido como Ley de Memoria Histórica. Con una ley, la memoria adquiriría una discusión pública sin precedentes y el pasado se convertiría en una lección para el presente y el futuro. El proyecto no entra en las diferentes interpretaciones del pasado, no intenta delimitar responsabilidades ni decidir sobre los culpables. Y tampoco ha creado una Comisión de la Verdad que, como en otros países, registre los mecanismos de muerte, violencia y tortura, e identifique a las víctimas y a sus verdugos. Aun así, ha encontrado airadas reacciones políticas de la derecha (Mariano Rajoy declaró que anularía la ley cuando el PP llegara al Gobierno), de la Iglesia católica y de sus medios de comunicación. Esquerra Republicana no lo apoya porque exige la anulación de los juicios del franquismo, y los nacionalistas vascos y catalanes ponen también sus condiciones: los primeros, la devolución de los documentos del Gobierno vasco que se conservan en el Archivo de Salamanca; los segundos, un reconocimiento más claro de los abusos y de la violencia en el bando republicano. Más de un año después de ser presentado el proyecto, todavía no ha podido aprobarse como ley en el Congreso de los Diputados.




La democracia española necesita esa ley. Una ley que integre las diversas memorias, pero que asuma que sólo las víctimas de la represión de los militares sublevados contra la República y de la violencia de la dictadura de Franco necesitan la reparación moral y el reconocimiento jurídico y político después de tantos años de vergonzosa marginación. Una ley que condene a la dictadura franquista y declare ilegítimos a sus órganos represores, desde el Tribunal de Responsabilidades Políticas hasta el Tribunal de Orden Público, y a las sentencias emanadas de ellos. No debería haber ninguna duda en la ilegitimidad de origen de ese sistema de terror institucionalizado, investigado con rigor y detalle en los últimos años por decenas de historiadores.




El olvido oficial, que es lo que sigue presente en España, no hará desaparecer el recuerdo de las víctimas, porque nadie ha encontrado todavía la fórmula para borrar los pasados traumáticos, que vuelven a la superficie una y otra vez. El futuro de la memoria pasa por transmitir esas experiencias de violencia política y de violación de los derechos humanos a nuestros jóvenes, a quienes no formaron parte de esa historia. Algunos dicen que ya vale, que estamos hartos de memoria, de guerra, de historia, aunque nunca nos hartemos de fútbol o del chismorreo que domina la programación televisiva. Nos pasará como a Ireneo Funes, el personaje del cuento de Jorge Luis Borges Funes el memorioso, capaz de aprender muchas cosas, pero incapaz de pensar. España la memoriosa: mucho recuerdo, pero sin justicia ni verdad. Y sin ley.




Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza.

CANTO DE LA DAMA DEL CIELO

Montada sobre una cuádriga, de poderosos pegasos, la Dama Rosharyo cruzó el cielo envuelta por un manto de estrellas. Tras su estela las sílfides del aire silvaban. Era la hermosa y dulce reina del cosmos, la que con sus pasos acudía a la busca de su amiga, la divina Selene.

Desde el castillo de la luna más allá de donde se alzan altas las nubes el aura de serenidad mostraba que todo el cielo por encima de la tierra atisbaba los resabios de una armónica melodía de acordes poliformes...

LA LIRA COMO SIEMPRE SEGUÍA SONANDO, COMO EL FARO QUE ALUMBRA AL MARINERO ANTE LAS DESGRACIAS.

Desde la torre astronómica el vidente consignaba los designios desde las salas de justicia de las torres de la ciudad del orden que parecían sotenerlo todo a su alrededor como férreos pilares.


aontos dijo...
Un vitor de nuevo por los héroes legendarios anónimos. Alcémos como siempre la voz siguiendo su justa obra.

Don Ernesto, también en este día de vuestra gloriosa gesta, os saludamos con reverencia así como a los grandes mártires de la HISTORIA. Porque la fuerza de este ariete es tal que derriba todas las mentiras, y como un avatar imparable devuelve a quien se debe lo que es suyo.
...Tanto como a Dios, de Justicia y Razón
...Tanto como a César, mandos de los gobiernos que obran como es de deber en su magnánimo proceder

Por todos los muertos por la justicia, por todos los que se quisieron olvidar por cuanto a cuenta traía. Por las voces que se quisieron silenciar en las cárceles como susurros. Que canbten con voz alta quienes saben que su causa es merecida, porque esta gente es quien tiene derecho a hablar.

POR LA PAZ, POR LA JUSTICIA, POR LA DEFENSA DE LOS ALTOS IDEALES
¡¡¡GLORIA A LOS DEFENSORES DE LOS OPRIMIDOS!!!

CAIGAN LAS CRUCES YRITUALES DIVINOS QUE SE LEVANTARON COMO SÍMBOLO DE VERDAD ABSOLUTA DE INFAMIA REVESTIDA.
UN "BALANCE"

TEXTO DE REFERENCIA: LAS MODIFICACIONES A LA LEY DE MEMORIA HISTÓRICA
"Se declara derogado el Bando de Guerra de 28 de julio de 1936...

"EL PAÍS - Madrid - 27/09/2007


El último texto del proyecto de Ley de la Memoria Histórica remitido por el Grupo Socialista a los partidos con los que negocia un posible acuerdo recoge modificaciones sobre el aprobado en Consejo de Ministros. Son las que siguen:


IU-ICV y el Gobierno tratan de amarrar la Ley de Memoria
Texto íntegro del proyecto de ley
DOCUMENTO (DOC - 84Kb) - 27-09-2007

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- Exposición de motivos. Condena al franquismo. (...) El 20 de noviembre de 2002 la Comisión Constitucional del Congreso aprobó por unanimidad una proposición de ley que (...) reiteraba que "nadie puede sentirse legitimado, como ocurrió en el pasado, para utilizar la violencia con la finalidad de imponer sus convicciones políticas y establecer regímenes totalitarios contrarios a la libertad y dignidad de todos los ciudadanos", y (...) en el Informe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa firmado en París el 17 de marzo de 2006 se denunciaron las graves violaciones de derechos humanos cometidas en España por el régimen político establecido tras la Guerra Civil, entre los años 1939 y 1975. [Este texto es nuevo, aunque IU-ICV pide una condena explícita, no la referencia a otras condenas].

- Reconocimiento a los perseguidos por sus creencias religiosas.

Artículo 1.1. La presente ley tiene por objeto reconocer y ampliar derechos de quienes padecieron persecución o violencia por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa [esto último añadido por CiU], durante la Guerra Civil y la dictadura, promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal y familiar, y adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre ciudadanos.

- Ilegitimidad de los tribunales durante la Guerra Civil.

Artículo 3. 1. Se declara la ilegitimidad de los tribunales y cualesquiera otros órganos penales o administrativos que, durante la Guerra Civil, se hubieran constituido para imponer, por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa, condenas o sanciones de carácter personal, así como la de sus resoluciones. [Se elimina la referencia "cualquiera que fuera el bando o la zona en la que se encontraran quienes las padecieron"].

2. Por ser contrarios a derecho y vulnerar las más elementales exigencias del derecho a un juicio justo, se declara en todo caso la ilegitimidad, por vicios de forma y fondo, del Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo, el Tribunal de Orden Público, así como todos los tribunales de responsabilidades políticas y Consejos de Guerra realizados por motivos políticos, ideológicos o de creencia religiosa de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 2.

- Acciones ante los tribunales de justicia.

Este derecho es plenamente compatible con los demás derechos y medidas reparadoras reconocidas en normas anteriores, así como con el ejercicio de las acciones a que hubiere lugar ante los tribunales de justicia.

- Símbolos franquistas en edificios municipales y autonómicos. El Gobierno colaborará con las comunidades autónomas y las entidades locales en la elaboración de un catálogo de vestigios relativos a la Guerra Civil y la dictadura a los efectos previstos en el apartado anterior (retirada de símbolos en órganos estatales). [La ley que presentó el Gobierno no hacía mención a los ayuntamientos y sólo se obligaba a la Administración central a retirar los símbolos].

- Derogadas las leyes de represión franquista. Se declaran derogados el Bando de Guerra de 28 de junio de 1936 de la Junta de Defensa Nacional aprobado por Decreto número 79, el Bando de 31 de agosto de 1936 y, especialmente, el Decreto del general Franco, número 55, de 1 de noviembre de 1936: las Leyes de Seguridad del Estado, de 12 de julio de 1940 y 29 de marzo de 1941, de reforma del Código penal de los delitos contra la seguridad del Estado; la Ley de 2 de marzo de 1943 de modificación del delito de Rebelión Militar; el Decreto-Ley de 18 de abril de 1947, sobre Rebelión militar y bandidaje y terrorismo, y las Leyes 42/1971 y 44/1971 de reforma del Código de Justicia Militar, las Leyes de 9 de febrero de 1939 y la de 19 de febrero de 1942 sobre responsabilidades políticas y la ley de 1 de marzo de 1940 sobre represión de la masonería y el comunismo.